Cuando todo es urgente, nada es creativo
Por qué trabajar “apagando fuegos” mata la imaginación, enferma a los equipos y no retiene clientes.
Abrazar la cultura del incendio diario solo nos aleja del placer de crear. Orden y caos tienen ritmos distintos y, cuando todo es urgente, nada es creativo. No posicionarte frente a esto es aceptar lo que nos acerca al agotamiento físico y mental.
Imagina a una profesional con más de treinta cuentas activas. Escribe textos, diseña creatividades, atiende clientes, planifica campañas, audita SEO y entrega reportes. Todo simultáneamente, con plazos cruzados y un Slack que no duerme. El resultado es previsible.
Se acumulan errores por saturación, el cerebro se queda sin espacio para generar ideas y cada día es una contrarreloj. La empresa, mientras tanto, repite el mantra de hacer más con menos. No hay refuerzos, no hay formación de diseño, no hay remuneración acorde a la carga. Sí, hay recordatorios de objetivos y urgencias encadenadas. Eso no es alta performance. Es una fábrica de burnout.
La evidencia es tozuda. La OMS y la OIT recuerdan que el trabajo puede proteger la salud mental o dañarla. Sus recomendaciones piden abordar la sobrecarga, la ambigüedad de rol y la falta de apoyo, porque los costes sociales y económicos son enormes.
La OCDE estima que la mala salud mental ya costaba más del 4% del PIB a los países de la UE, entre gasto sanitario, prestaciones y pérdida de productividad. En Europa, el 27% de los trabajadores declara estrés, ansiedad o depresión causados o empeorados por el trabajo. A escala global, el 41% de los empleados dice experimentar mucho estrés a diario. La desconexión y el agotamiento van de la mano.
El mito de la creatividad bajo presión permanente
La creatividad necesita oxígeno, foco, tiempo profundo, feedback útil y ciclos de exploración y síntesis. Si el día es una línea continua de urgencias, el cerebro entra en modo supervivencia y recurre a plantillas, no a ideas.
En términos operativos, vivir en modo incendio sustituye pensamiento estratégico por reacción impulsiva. La consecuencia es conocida. Baja la calidad, se pierde originalidad, aumenta el retrabajo y se queman las personas. Paradójicamente, también aumenta el riesgo de pérdida de clientes.
Gallup lo repite cada año. La falta de compromiso y el estrés crónico deterioran el rendimiento y el bienestar. Los mandos intermedios son, además, el segmento más golpeado por la sobrecarga y la falta de entrenamiento para liderar en entornos híbridos.
Liderazgo desmotivacional
Cuando la dirección opera a base de miedo y reproches, lo que llama exigencia es, en realidad, abandono de funciones básicas de liderazgo. Clarificar prioridades, dimensionar equipos, proteger el tiempo de trabajo profundo y reconocer el esfuerzo son responsabilidades esenciales.
En ese clima, se culpa al equipo cuando un cliente no renueva, como si la retención, el pricing o el encaje producto mercado dependieran de quien ya está sobrecargado y sin autoridad para decidir. No es así. Vender y renovar es un proceso transversal que implica estrategia, propuesta de valor, soporte operativo y dirección comercial. Cargarlo en quien produce es ineficiente y también injusto.
Qué dice la investigación sobre salud y productividad
No es solo una cuestión ética. Es negocio. La APA alerta de que más de dos tercios de las personas trabajadoras reportan estrés laboral reciente y un 57% señala síntomas asociados al burnout. El hostigamiento percibido también aumenta. En Reino Unido se perdieron 17,1 millones de jornadas por estrés, depresión o ansiedad laborales en 2022 y 2023. En Europa, EU OSHA recuerda que los riesgos psicosociales son ya un eje central de la prevención. Ignorarlos sale carísimo.
Qué haría un liderazgo que realmente quiere resultados
Definir capacidad real. Menos promesas y más planificación. Priorización visible y un WIP limitado que proteja los bloques de trabajo.
Roles claros. Creatividad no es atención al cliente y auditoría SEO no es copy. Si una persona cubre varios frentes, se reduce la carga y se ajusta la expectativa.
Tiempo para crear. Sprints creativos con brief cerrado, feedback en ventanas acotadas y sin interrupciones. Las ideas necesitan reposo.
Métricas que importan. Evaluar por calidad entregada y aprendizaje obtenido, no por horas conectadas o correos enviados.
Apoyo a los mandos intermedios. Formación en liderazgo y conversaciones regulares y de calidad con sus equipos. Un manager quema o protege. No hay término medio.
Un apunte final para las empresas que dicen no tener presupuesto
Decir que no hay dinero para contratar a una persona más es fácil. Más difícil es valorar el coste silencioso de la rotación, las bajas, los errores y los clientes perdidos. La evidencia económica ya está encima de la mesa. La pregunta es si la dirección prefiere invertir en prevención o pagar en reparación.
Si quieres creatividad, deja de pedir milagros a un cerebro en modo alarma. La imaginación florece donde hay foco, seguridad psicológica, buena remuneración y tiempo. Todo lo demás es humo que asfixia.






