Callarse cuando algo duele no siempre es frialdad ni manipulación: a menudo es una forma aprendida de protegerse, de no empeorar el daño o de sobrevivir a emociones que el cuerpo no sabe procesar.
Lo que pasa cuando alguien deja de hablar
Callarse cuando algo duele no siempre es frialdad ni manipulación: a menudo es una forma aprendida de protegerse, de no empeorar el daño o de sobrevivir a emociones que el cuerpo no sabe procesar.